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Mi experiencia con el City Pass New York

Días antes de llegar a la Gran Manzana me detuve a pensar en cuáles serían mis excursiones o recorridos en esta nueva visita. Al no ser la primera vez en la ciudad, podría disfrutar con tranquilidad de los distintos paseos que su magnificencia me proponía.

¿Qué elegir entre tanta variedad de opciones y recorridos? New York es una ciudad que está muy preparada para la llegada de los turistas. Todo allí es fabuloso, sobre todo en invierno, con la magia de las fiestas.

Bien, esta era mi situación antes de viajar: “yo, sentada frente a la compu, barajando todas estas posibilidades brindadas por distintas empresas que me ofrecían conocer la ciudad en 1, 3, 5, 9 días. ¿Qué decisión tomar?” Y sí, me llevó un gran tiempo la selección, pero hoy, a días de mi llegada de esta hermosa ciudad, puedo decir que la tomé correctamente: City Pass New York. Un pase que me abrió la puerta a un mundo por descubrir, de forma tranquila y sin sobresaltos. La tarjeta combina distintas atracciones. Es ideal para alguien que viaja por primera vez como para aquellos que ya conocen la ciudad un poco, pero están necesitados de más New York. La tarjeta tiene una duración de 9 días a partir de su primer uso, por lo que podrás usarla de manera planificada y con tranquilidad. Nada de andar corriendo como loco/a por la city y no aprovechar las hermosas postales que te llevarás, tanto en la retina de tus ojos como en las cámaras o celulares.

Luego de llegar al hotel y descansar un poco del vuelo, partí con mi pase a seguir descubriendo la ciudad. Este cuenta con 6 atracciones que podés seleccionar entre:

  • Empire State Building con audioguía incluida.
  • Top of the Rock o Museo Guggenheim con audioguía incluida.
  • Estatua de la Libertad (no incluye acceso al monumento o a la corona) y Ellis Island o uno de los cruceros Circle Line Sightseeing.
  • Museo del 11 de Septiembre o Intrepid Sea, Air and Space Museum.
  • American Museum of Natural History.
  • Metropolitan Museum of Art (incluye la entrada a The Met Breuer y The Met Cloisters para el mismo día).

Para comenzar con mi recorrido, elegí la visita al Empire State Building, un imperdible de New York. Con el cupón de compra que imprimí luego de hacer la adquisición por la página www.citypass.com, me presenté en la puerta del lugar, donde la gente de la empresa me hizo el cambio por el pase.

¿Un detalle importante en esa atracción? Con el City Pass podés visitar el Empire dos veces. Yo fui de día a conocer el lugar, ya que en la visita anterior hice la panorámica nocturna y en este viaje no me dieron los tiempos. ¿Consejo? No te pierdas las maravillosas vistas de la ciudad, tanto de día como de noche: ¡increíbles!

Otra ventaja que tuve al usar la tarjeta es que en muchas atracciones no hice las extensas colas que te quitan tiempo muy preciado para conocer otros lugares. ¿Te vas a perder la posibilidad de seguir recorriendo la ciudad si podés no hacer colas? ¡Seguro que no!

La siguiente visita fue al American Museum of Natural History. ¿Viste la película “Una noche en el museo”? Se filmó allí.

Un hermoso y didáctico museo que reúne la historia de cientos de países del mundo, un acercamiento al cosmos y a la creación del universo, los fósiles más impactantes y mucho más. Historia y tecnología de punta en su máxima expresión.

Otra parada fuera de serie fue en el Metropolitan Museum of Art (MET), uno de mis favoritos de New York. Situado en la Quinta avenida en el Central Park, es uno de los museos más grandes y prestigiosos del mundo, en el que se encuentra una inmensa colección que recorre la historia de arte desde el Antiguo Egipto hasta la pintura europea, pasando por el arte griego, el islámico, el africano y el asiático. 

Ver todas las obras de este museo es una tarea imposible, para visitarlo en su totalidad harían falta varios días, por eso lo ideal es disponer por lo menos de unas cuantas horas y planificar la visita con las obras que más nos interesan.

Las colecciones permanentes tienen varios imperdibles: la gran muestra de arte europeo, con Monet, Cezanne, Veermer, Van Gogh y Velázquez; la impresionante colección de arte egipcio, en especial el Templo de Demdur; la Colección Robert Lehman con obras de arte de Rembrandt, Goya y El Greco entre otros.

Sin dudas, el MET propone un recorrido apasionante a través de la historia del arte, que no puede faltar en tu itinerario.

Y sí, después de mucho tiempo me volví a encontrar con la majestuosidad y grandeza de ella, la Estatua de la Libertad. Esta vez, decidí arriesgarme a conocerla más de cerca, ya que anteriormente la ví desde el ferry gratuito y te puedo asegurar que no es lo mismo. El ferry lo tomé en Battery Park, sale uno cada 20 minutos, así que la espera no es muy larga. 

A pesar de que me tocó un día muy frío, el solcito tibio me dejó apreciar la belleza del emblema de la city.

Entre otros atractivos, el pase incluyó la visita a la estatua y Ellis Island, lugar histórico en el que funciona el Museo de la Inmigración, que contiene la historia de los inmigrantes que durante varias décadas viajaron en barco hasta Nueva York en busca del sueño americano.

Luego de conocer de cerca a la Estatua de la Libertad, me dirigí hacia el Memorial y Museo del 11S.

Allí me detuve ante los nombres de todas las personas que fallecieron en los atentados y me informé acerca de las distintas historias y el impacto que tuvo semejante suceso. Es increíble pensar que los seres humanos son capaces de cometer semejantes atrocidades.

Dejando la tristeza de lado, al día siguiente volví a la magia que despliega en todo su esplendor esta maravillosa ciudad en la época navideña. Es como estar dentro de una película de esas que siempre vemos desde chicos. Con las decoraciones atrapantes, los villancicos que se escuchan en muchos lugares, las vidrieras de Macy´s y de otros negocios que te invitan a recorrer las tiendas con fabulosas ofertas de todo tipo, las pistas de patinaje y el icónico árbol de Navidad del Rockefeller Center, ¡Todo era Navidad! Hermosa época para darse una vuelta por la Gran Manzana a pesar del frío.

Como última parada, el City Pass me ofreció la excursión Top of the Rock en el Rockefeller Center, el legendario rascacielos que me abrió las puertas a un paisaje de increíbles vistas panorámicas de 360° de la ciudad y sus alrededores.

Al norte se ve el magnífico Central Park y al sur, una vista de película del impactante Empire State Building. Una combinación que hace de esta visita una fiesta para los ojos. 

El ascensor sube hasta el piso 67, el cual tiene espacios cerrados y terrazas al aire libre, pero rodeado de cristales, al igual que el piso 69. En esta época del año y con temperaturas tan bajas, es genial poder tomar algunas fotografías y luego acogerse un rato en el interior. También se puede subir por escalera al piso 70, que es totalmente al aire libre y las vistas son aún más impactantes.

Permanecí más de dos horas y logré contemplar uno de los atardeceres más mágicos de mi vida.

Un hermoso cierre para este City Pass que te ofrece lo que vas a buscar a New York: conocer mucho sin hacer largas colas y a un precio realmente accesible. Por mi parte, puedo afirmar que lo cumplió y lo superó con creces.

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